Saturday, Sep 19, 2020
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Aprender de la crisis del Coronavirus en 12 lecciones

Aprender de la crisis del Coronavirus en 12 lecciones

 

Lo malo también pueden favorecernos, y aprender de la crisis del coronavirus es una de hacerlo. De hecho algunas personas creen que es de los fracasos y de los infortunios de donde logramos enriquecernos más. Por eso hemos hecho esta lista donde detallamos algunos puntos que nos pueden beneficiar, tanto en esta contingencia, como en la vida diaria.

Surtir y organizar muy bien nuestra despensa.

La gente en épocas de crisis acude a los supermercados para comprar víveres y así lograr sobrevivir a la cuarentena. Por desgracia, desconocen a detalle lo que su familia necesita y con qué regularidad lo usa. Mientras que en algunos lugares se le da prioridad al papel de baño, en otros, los mismos supermercados preparan carritos con lo indispensable. Se debe facilitar la compra, evitar el desabasto y reducir la exposición de la población al virus.

Lo correcto es siempre tener una despensa de lo que se utilizará durante por lo menos 15 días. Conocer el consumo semanal y si es posible el diario. Esto evitará que una familia de tres integrantes, compre una cama de papel higiénico que tardará meses en terminarse. Pero mejor aún aprender de esta crisis del coronavirus te ayudará a controlar tus gastos y saber que cosas son vitales y cuales no.

Tener a la mano un botiquín bien surtido.

La venta de cubre bocas se disparó en los primeros días de la epidemia, llegando a terminar con el stock habitual de las tiendas que los proveen. Muchos de ellos fueron comprados para su reventa al igual que algunos medicamentos. Fotos de carritos llenos de antigripales y jarabes para la tos circulan por la red. Siendo que la mayoría de estos objetos y medicamentos no ofrecen beneficio alguno en la enfermedad causada por el Covid-19.

Lo prudente es tener siempre a la mano medicamentos de uso habitual. Analgésicos, anti alérgicos o antiinflamatorios son los más comunes. Pero se debe tener también una ronda extra de los medicamentos especializados. Las enfermedades crónicas, como la diabetes, hipertensión o incluso como el asma deben estar cubiertos. Esto evitará que nos quedemos sin ellos, previniendo también crear confusión o promover las compras de pánico en las farmacias.

Crear un fondo de ahorro para imprevistos.

Conforme la epidemia avanza, la preocupación de la gente también lo hace. Eventualmente se ordena el cese de actividades en las escuelas e incluso en algunas empresas. Para las personas que tienen un trabajo fijo, con prestaciones no significa una preocupación extra. Pero para todos aquellos que laboran de manera informal, significa algo mucho más inquietante. Desde los comerciantes ambulantes hasta los grandes contratistas pueden ver reducidos, sino es que desaparecidos por completo sus ingresos.

Aprendamos a siempre tener un fondo dedicado a imprevistos. Es útil no solo para situaciones como esta crisis del coronavirus, sino también para otro tipo de eventos inesperados. Algunos casos pueden ser, un fallecimiento, un accidente, compras imprevistas de la escuela o hasta una repentina pero necesaria escapada al cine.

Dejar de comprar gasolina al día.

Muchos de nosotros, tenemos la mala costumbre de ir a la gasolinera y poner solo lo que pensamos utilizar ese día. A veces también pedimos una cantidad predeterminada que nos rinde dos o tres días cuando mucho. Esta práctica está más que comprobado que es dañino para nuestros vehículos. Pero no solo eso, sino que ante una eventualidad, podemos quedar en una mala posición si resulta que el combustible se ha terminado.

Siempre es una buena práctica tener en el tanque por lo menos lo necesario para circular durante una semana o bien para llegar a otra ciudad. Así por ejemplo, en caso de un accidente o un viaje inesperado, podemos tomar solo las llaves y emprender el viaje. Esto también nos ahorra las estresantes filas de espera y las innecesarias vueltas a la gasolinera.

 

La psicosis en la gente puede ser más peligrosa que el verdadero problema.

La mayoría de la población no estamos capacitados para reaccionar ante una contingencia sanitaria. Además la información verás no suele circular rápidamente en los primeros días del suceso. Muchas personas suelen informarse con lo primero que leen y terminan teniendo una impresión equivocada de cómo funcionan las cosas. Esto les hace reaccionar de formas irracionales, poniendo en peligro su integridad propia y la de otras personas.

La herramienta más adecuada para combatir la psicosis es la información acertada y oportuna. Existen muchas páginas con fuentes confiables e incluso algunos especialistas se ofrecen en tiempos de crisis como del coronavirus para contrarrestar la desinformación de los que están dispuestos a aprender. Algunos de ellos por medio de las redes sociales reciben preguntas o emiten comunicados. Siempre será bueno buscar fuentes confiables ante situaciones como esta. Una persona informada es más difícil de asustar, o manipular, además que te permite saber cómo reaccionar.

 

Las rutinas nos generan tranquilidad en las crisis.

La psicosis colectiva suele ser fruto de la carencia de control sobre las cosas, tener buenos hábitos como algunos de los antes mencionados nos ayudan a estar tranquilos. Incluso poseer algo, que puede ser de ayuda para mantener la calma y apaciguar a los nuestros.

Rutinas como hacer ejercicio regularmente, demuestran ser de ayuda para muchos de los contagiados. El lavado de manos constante y correcto evita contagios y propagación de la enfermedad. Y en algunos casos capacitaciones o entrenamiento especializado como los primeros auxilios, brindan tranquilidad y seguramente salvan la vida de más de alguno.

 

Dar mantenimiento a los vehículos e inmuebles de manera regular.

Suele suceder que cuando más necesitamos de alguna herramienta, esta tiende a fallarnos. Culpamos a la suerte, el universo o a quien sea, cuando los verdaderos culpables somos nosotros. En el caso de un vehículo, al comprarlo siempre se nos especifica que le hagamos servicio con regularidad. Esto evita el desgaste e incluso preservar su valor a través del tiempo.

Por ello es recomendable mantenerlos funcionando al cien por ciento.  En caso de no poder hacer los servicios con regularidad, se debe conocer las debilidades de nuestro vehículo o inmueble. Tener a la mano las refacciones o partes necesarias para arreglarlos facilitarán las cosas, nos harán sentir en control y hasta nos ahorrarán algo de tiempo y dinero.

 

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Tener muchos libros, películas y juegos.

Durante la contingencia de la pandemia, se cierran los parques, restaurantes y centros recreativos. Se cancelan eventos y las empresas pueden dejar de trabajar. La población debe mantenerse en sus casas para reducir el contagio. Esto conduce a tener bastante tiempo muerto entre las manos, pudiendo llevar a algunos roces, la tristeza e incluso la depresión.

Es importante sacarle provecho a ese tiempo libre y utilizarlo de la mejor manera. Se puede unir a la familia con juegos de mesa, incrementar el conocimiento aprendiendo de cursos o tutoriales en línea. Desempolvar los viejos libros que nunca terminamos de leer, ver series que teníamos pendientes o las películas que nos gustaría que otros vieran. Incluso se puede reforzar nuestra postura espiritual cualquiera que sea nuestro pensamiento religioso o ateo.

 

Los oportunistas siempre se aprovecharán de las personas, prevengámoslo.

Durante las primeras semanas del contagio algunos negociantes quisieron sacar provecho de la situación. No está prohibido sacar dinero de las tendencias de mercado actuales, lo que sí es éticamente incorrecto es aprovecharse de la falta de productos esenciales para combatir el coronavirus o peor aún crear, el desabasto para beneficiarse de la crisis.

Existen dependencias gubernamentales cuya función es precisamente regular este tipo de transacciones.  Pero a veces debemos mantenerlas al tanto con denuncias ciudadanas. No se debe confiar en que alguien más ya lo denunció y por eso evitar hacerlo. Ante tantas situaciones estas instituciones no se dan abasto, por lo que suelen atender primeramente a los casos que más llaman su atención.

Evitemos alimentar la histeria colectiva.

El desabasto de papel higiénico es el ejemplo más evidente, y por eso se cita tanto. Algunas personas quizá argumenten sustancialmente por qué hacen compras desmedidas de papel. Sin embargo la mayoría de la gente no tiene idea de porqué es así, solo ven una tendencia y reaccionan. Las compras de pánico suelen tener su fundamento en lo racional, pero realmente es la incertidumbre lo que las impulsa.

Lo mejor es tratar siempre de estar informado y actualizado. En caso de ver una situación extraña, buscar los motivos reales del porqué ocurre y evitar sumarse a la histeria colectiva. Tener buenas prácticas puede aminorar el impacto en las personas que se dejan llevar fácilmente por lo que ven, a la vez que nos mantiene tranquilos ante los incidentes.

 

Planeemos para las crisis.

Es más que evidente que muchas autoridades se ven rebasadas en épocas de crisis. Presidentes, gobernadores, directivos o gerentes no pueden hacer frente a situaciones como el coronavirus. Principalmente porque no están capacitados en el área en cuestión, además de carecer de los planes de contingencia necesarios .

Aprendamos de esta crisis y en lo posible procuremos crear planes de contingencia para el futuro, el coronavirus no será lo último que se nos presente. Se debe abarcar tanto lo laboral como lo personal, e incluso asesorarnos de un experto que pueda crear una verdadera diferencia en como reaccionamos ante estas situaciones.

 

Tengamos todos los servicios al corriente.

Durante la crisis, muchos países deciden apoyar a sus ciudadanos indultando o posponiendo algunos impuestos o pagos de servicios. Por desgracia la mayoría de los países no lo hace. Esto genera preocupación en los ciudadanos pues es un gasto más que realizar cuando los ingresos están al mínimo. Aunado a eso se resiente más la falta de servicios como el agua, luz y hasta internet en días de cuarentena, cuando es importante mantener la higiene, la comunicación y hasta el ánimo en alto.

Por eso, siempre es bueno tener las cuentas al corriente, adelantadas o bien previamente designadas y apartadas. Esto nos brindará tranquilidad, y nos quita un peso de encima en el momento. Pero tambien es beneficioso para nuestra educación financiera pues nos confiere mayor libertad.

Aprender estas lecciones de la crisis del coronavirus y llevarlas a término no es algo tan difícil.  Al trabajar en todas ellas en conjunto, nos ayuda a controlar eficientemente nuestras acciones ante el pánico. Si además, continuamos practicándolas en días de mayor estabilidad, podremos ver que los beneficios se multiplican. Pongámoslas en práctica, continuemos acatando las indicaciones de las autoridades, y pronto saldremos de esta crisis goblal.

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